hace algunos cuantos años, creeria que diez, viaje a new york.
parabamos en un hotel a metros del time square, y la recomendacion constante era “vuelva al hotel antes de las doce”, frase que con mis escasos 20 años en aquel momento, me parecia super graciosa. la veia mas como una profecia cenicientana, con su carruje convertido en calabaza, que como una preocupacion real.
les cuento un secreto:
yo camine new york despues de las doce, como no lo iba a hacer!!!!!!
estaba lleno de negros bronxianos, africanos y que se yo de donde mas, que bailaban compartian su musica, brillaban junto con sus oros.
orientales new ages, que por cinco dolares-precio combo de mc donalds en ese momento- te pegaban “cortitos” con los dedos, supongo que en terminales nerviosas y quedabas como nuevo
y mucho mas, clandestinidad, la noche le suele dar lugar.
lugar para aquellos que no encuentran otro espacio posible en la ciudad, el time square es para turistas, consumo, de dia, y para los excluidos de noche.
este fin de semana-por cierto salvaje-me encontre rogando tener una calabaza que me rescate y no en new york, en rosario mi citè.
es que no se como, o mejor si se pero no, me encontre sola- en relacion a mis amigas-en las calles del que fue mi barrio hasta hace algunos meses.
yo, confiada, fui a buscar un taxi para volver, y lo espere, dos horas, si, leiste bien, dos horas.
en esas dos horas transite muchas ciudades en las mismas tres calles.
el super de al lado de casa, concertido en baño publico.
la parada del colectivo a la facu, llena de gente abalanzandose sobre otra pidiendo una moneda “pa la birra”, otros mas osados pidiendo besos, y algunos tremendos desubicados, robando caricias intimas.
me pare en la puerta de la que era mi casa, y para serenarme pense, puedo tocar timbre, ¿?, cuando me rescate me concientice de que ya no habia timbre que tocar, asi que decidi ir al pool de la esquina, tomar algo y esperar al sol.
cuando amanecio, la pelicula ya era otra, un flaco se me acerco, ya en la parada del colectivo a ofrecerme su buzo, me vio con frio, y nos quedamos charlando hasta que su colectivo llego, ley de murphy, siempre llega el del otro primero.
despues una flaca, con la que compartimops anecdotas del cineclub, como para no, gondry con la ciencia del sueño, imposible no hermanarse.
y la dueña del super, limpiando la vereda para dar paso a la ciudad del dia.
y despues llego un taxi que tome y a casa.
que fuerte como uno vive la ciudad, algunos sintiendose dentro de ella, parte sustancial, conviviendo con otros, y otros que se perciben por fuera, situacion imposibilitante del habitar, a excepcion del quitar tomar hurtar, como unica posibilidad de inclusion.
quienes hacemos la ciudad? los arquitectos? la verdad es que yo creo que no.
la ciudad la hacemos todos, por sobre todas las cosas las preexistencias propias de los lugares, los codigos de la gente, los modos de habitar, la inclusion.
lo mas rico del hecho urbano, es lo social, como mixtura de experiencias, lugar de encuentro.
en la medida de que no nos incluyamos, TODOS, solo va a haber ciudad para algunos en determinados horarios, como en new york.
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