alzo su copa para despedir ese 2008
y en ese preciso instante en que dieron las 12
un relampago emparentado con un trueno se confundio en la noche de los relojes
el agua caía en rigurosos 90· con la tierra, con una intensidad que repercutia en todos los cuerpos.
mirando el cielo, con sus ojos cerrados, sonriendo, se despidio de ese 2008, que a ultimo momento se ofrendo entero, pero que no la conquistaba, y le dio la bienvenida, calida, en su cuerpo, a este 2009, lleno de luz.

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